
Dibujo corazones, sin nombres ni edades, corazones que me recuerdan que un día te amé, corazones que se rompen, sin vida, sin latidos, vacios…
La pasión olvidada reparte las cenizas de un recuerdo roto, incinerando mi pasado, mi presente y mi futuro.
Me queman las lágrimas en los ojos, porque no las dejo escapar, retenidas, presas de mi estupidez, de mi no saber hacer, de los besos que me negaste, sólo me dabas los que ya no querías…
Ahora que te tengo de frente y no de lado, ahora mis ojos me cuentan lo que ven, te devuelvo con creces todo lo que me has dado, incrédulo ante mi frialdad, recurres a trucos infantiles, que ya no te sirven, que ya no me creo, y pienso guardarme el perdón para otro momento, y sonrío mientras te explico que todo se acaba…
… no dejaré que sepas, que tras esta fría mirada, el hielo de mis ojos se parte en lágrimas…